Espacio, habitabilidad y confort: el Sessantasette 67 ofrece más de lo que se podría pensar de un flybridge con una eslora total de casi 21 metros. Se aprecia nada más ver el yate en el muelle, con sus líneas a la vez imponentes y elegantes: tiene un gran volumen, de proa a popa, pero los baluartes esculpidos, las largas ventanas, la proa directa y el juego de colores aligeran y estilizan el perfil.
La maravilla se hace patente al subir a bordo: en las cubiertas exteriores, la mirada abraza el mar y el cielo desde infinitos puntos de vista, disfrutando de los encuadres que ofrecen los elementos funcionales y de diseño del yate, desde el t-top de lamas hasta la espectacular gran escalera que conecta la bañera y la cubierta de fly.
